NIÑOS DE LA PENUMBRA

Cerré los ojos:
las mismas débiles voces,
caminando silenciosas,
en calcetines.
Niños de la penumbra,
siempre ocultándose del sol
como de una rata muerta en el camino.
No dicen nada.

Con la noche vendrán,
se infiltrarán a través del recuerdo.
Por siempre el mismo silencioso vagón
que se vacía de niños como si fueran carbón.
El freno caliente.
la muñeca de trapo
abandonada.
En el rincón -
un barquichuelo de papel.
Botones,
hilos,
ángeles con cara de cera.

Van a despegar. Despegaron. No existen más,
sólo en mi nuca están clavados sus ojos.