AQUÍ YACEN NUESTROS CUERPOS...

Mirad, aquí yacen nuestros cuerpos en una larga, larga fila. 
Nuestros rostros han cambiado, la muerte se refleja en los ojos, 
                              /no respiramos más.
Se apagan las últimas luces, la noche desciende del monte.
Mirad, no nos levantaremos a caminar por los caminos a la luz 
                              /del atardecer lejano. 
No amaremos, no rasguearemos cuerdas con sonidos tristes y 
                              /silenciosos.
No gritaremos en los jardines cuando sople la brisa por el
                              /bosque.
Ved a nuestras madres encorvadas y silenciosas y a nuestras 
                              /esposas que ahogan el sollozo. 
¡De cerca explotan las granadas y el incendio... y señales que
                              /anuncian tempestad!
¿Acaso nos enterrarán ahora?
Nos levantaremos y atacaremos nuevamente como entonces,
                  /y volveremos de nuevo a la vida. 
Cojeando y doloridos nos apresuraremos aprestar ayuda, 
todo está vivo aún en derredor y nuestra sangre circula...
                              /caliente. 
No traicionamos, mirad, nuestras armas sin balas están a nuestro 
                        /lado y las cartucheras vacías 
recuerdan todavía nuestras últimas palabras. Los cañones aún 
                                    /arden,
y nuestra sangre se derrama, paso a paso, por los senderos. 
Hicimos todo lo posible, hasta que cayó el último y no se 
                              /levantó. 
¿Acaso nos acusaréis por haber quedado muertos con la noche 
y nuestros labios besando la dura tierra pedregosa?

Ved cuán grande es la noche…
Mirad, florecen las estrellas en la oscuridad.
Aroma de pinos, sepúltennos ahora, y terrones de tierra sobre 
                              /nuestros rostros. 
Aquí están las alambradas de púas, las trincheras, aquí estamos 
                                    /todos juntos. 
Un nuevo día, ¡no nos olvides, no nos olvides!
Ya que llevamos tu nombre hasta que la muerte los ojos nos 
                                    /cegó. 
Aquí yacen nuestros cuerpos. En una larga fila. Ya no 
                        /respiramos más, 
pero el viento fuerte en los montes… sopla.
Nace la mañana y el brillo de los rocíos alegra.
Todavía volveremos a encontrarnos, volveremos como rojas 
                              /flores, 
en seguida nos reconoceréis como la muda "compañía del 
                                    /monte". 
Entonces floreceremos, cuando se haya apagado el último 
                        /disparo en la montaña.