TRES VECES
Tres veces caerás de espaldas despertándote te alcanzará un dardo lanzado de mi vida. y cada minuto una puerta abierta y toda tú por mí mordida. Asida estás ahora a mi colchón de lana y no hay quien de mis dientes te separe. Cada sílaba que escapa de mi garganta es como señal y carta primera. Otro sabrá que estuviste conmigo en un cuarto que muda el hambre en oscuridad; más allá de la noche y el paso de la lluvia, más allá del doble cobertor invernal.