OTRO POEMA SOBRE ABSALÓN
Astuto como mujer, hermoso cual serpiente vergonzosa e ídolo, siempre entre sus acólitos, con su cabello dorado. Y ahora, decidme, ¿dónde está su artería femenina, su vípera belleza, su idolatría vergonzosa? Sus sueños de majestad, ¿dónde están? Un árbol del bosque, eso es todo lo que quedó de Absalón y el llanto de un padre viejo amador guerrero. Aún su corcel se volvió para llorar; quebrantar así a un padre, ¡reírse de la muerte y de todo! ¡Absalón hijo mío, hijo mío Absalón! No podías esperar - niño consentido hasta mi vejez. Que la corona nos produce aflicción y tus rizos, tus rizos - ¿No sabías el peligro que representan rizos como los tuyos? ¿Y por qué justo por el bosque? ¿Te olvidaste lo que le ocurrió a Jonatán? ¿No conoces las encinas? Tu padre amaba en ti lo que él no tuvo, míralo como está, temblando entero, ¿por qué crees que no te di un reino? ¿Porque me preocupara el pueblo? ¿Por tu edad? Si hubiéramos podido hablar en silencio, habrías comprendido que ya no soy el mismo David pesar materno, sólo soy un rey anciano que se acerca a la tumba sin alegría y su último designio interno fue salvar por lo menos un hijo suyo de la corona y los conflictos. Solo te quise tonto mío, a ti, Absalón.