LA ORDEN MALDITA
Día tras día lo mismo, a la noche el combate, a la mañana el cansancio, a la tarde el entierro. Prepararse limpiar el arma, de vuelta a combatir. Día tras día lo mismo, camillas cubiertas con frazadas ordenadas para su inspección. Filas de tumbas frescas que siguen y se acoplan y disminuyen las escoltas. Día tras día lo mismo, se cansa uno de acompañar al amigo a la tumba- en silencio, prende la pregunta: ¿De quién será el turno mañana? ¡quién a la tumba, quién a la escolta! Día tras día lo mismo, en rueda, el oficial explica que se ha cerrado el círculo, todas las órdenes ya han sido dadas, sólo la orden maldita no ha sido pronunciada.