EL TIEMPO PERDIDO

El tiempo perdido de mis antepasados
no se perdió con su muerte,
el tiempo perdido de mi abuela
es también el tiempo mío.
El tiempo perdido de mis antepasados
no se perdió, no ha terminado,
conmigo se levanta al trinar del ave
y cuenta los minutos en el reloj.
De acuerdo a la luna me duermo,
los días y los años cuento según el calendario,
me desvelo conforme a esa agenda
y amo de acuerdo a las leyes del tiempo perdido.
El tiempo perdido de mis antepasados
fluye por mis venas, por mis ojos, por mi rostro,
por el candelabro sabático y el anillo de mi pequeña abuela,
por la copa de mi abuelo
y la caja del etrog de mi padre.
El tiempo perdido de mis antepasados
vive en mí
y lo que tú amas en mí
es todo ese tiempo perdido -
su ayer - mi presente y mi futuro,
lo que te agrada en mí
en mi nombre, mis sueños y mi canto

es su ayer perdido,
su ayer, amado mío.