LAS PUERTAS DEL CORAZÓN
Una mañana vi a un caminante llamar a las puertas y las halló todas cerradas. Al atardecer, en el parque, escuché un pájaro golpear el tronco de un árbol con su pico y no recibir respuesta. Y yo, no vine a pedir o tomar nada. Sólo llamé a hurtadillas a la puerta con mis dedos y se me abrieron las puertas del corazón. No vine a pedir nada y se me dio todo, se me entregó tu corazón y con el, el mundo entero. Y en ese mundo veré diariamente a un caminante llamar a las puertas, permaneciendo cada una de ellas cerradas, y al pájaro, que picotea incansable el árbol en el parque, sin que nadie responda a su llamado.