ESTÉRIL
¡Si yo tuviera un hijo! Niño pequeño, de rizos negros e inteligente, lo tomaría de la mano para caminar despacito por los senderos del jardín. Niño pequeño. Lo llamaría Lucero, lucero mío: suave y claro este breve nombre, partícula de luz. A mi niño moreno ¡Lucero! ¡Llamaría! Aún me afligiré como la Madre Raquel. Aún he de rogar como Janá en Shiló. Aún estoy aguardándolo.