LA ESPOSA

Ella lo llama por su nombre
y su voz suena fuerte ,
y yo, en la mía no confío, 
no lo vaya a comprometer.

Pasa con él por la calle,
a la luz del día y frente a todos,
y yo, a hurtadillas
al atardecer.

Ella, con su anillo de oro en el dedo, 
reluciente, tranquila;
y yo, con mis esposas de hierro -
amarras sin desprender.