PLEGARIA

Es mi ruego: ser buena a tus ojos,
pura y sencilla como el ayer,
antes que mi cuerpo se encorve
desesperado bajo el peso de una estéril piedad.

Entonces, sólo entonces mi alma doliente, 
alma perdida por rutas extraviadas 
vestirá nuevamente su traje de pureza...

Ser buena a tus ojos - ¡Sólo eso!