CUANDO ME DISTE LA ESPALDA

Cuando me diste la espalda
te llevaste mis manos.
Los niños se dieron cuenta
y las flores.
Después tomé mujer
y no tenía manos.
¿Sabes lo que es una mujer
que no hay manos para ella?
Ahora me has devuelto el habla
y no tengo palabras.
¿Sabes lo que es una mujer
que no hay palabras para ella?
Las noches castigan mi silencio
y el día es pesado para soportar.

Ahora,
que me has devuelto mis manos y mi voz,
palpo las yemas de tus dedos
y aspiro tu respirar.