CUENTO
Cuando la mujer de la caleta de pescadores me contó que su marido desapareció y que el mar viene a su puerta en las tardes, enmudecí. No pude decirle a sus ojos nacarados: volverá tu amor, o el mar te lo devolverá vivo. (Hay días en los que no encuentro para decirte ni siquiera una palabra sola).