COMO MUJER...
Como mujer que sabe de sus encantos se burla Dios de mí: ¡huye si es tu deseo! y no puedo huir. Escapo de él lleno de furia con la promesa a flor de labios, como brasa ardiente: ¡no quiero volverlo a ver! Sin embargo, regreso a él y golpeo a su puerta como novio prendado. Como si me hubiera escrito una carta de amor.