DESCANSO
Profundamente cansado y antes de dormirme, como un huérfano de hospicio embutido en su delantal blanco, sentado, escribo en el aire como sobre una pizarra: "No tiene importancia, no importa". Que venga ya el gato negro a lamer la leche que aún queda en el jarro y lo vuelque, yo cierro los ojos y me duermo profundamente: "No tiene importancia, no importa".