CANTOS A UNA MUJER

A
Tu cuerpo es blanco como la arena
en la que jamás un niño jugó.
Tus ojos son hermosos y tristes
como las flores pintadas en un libro de escuela. 
Tu pelo ondea
como el humo del sacrificio de Caín.
Yo mataría a mi hermano,
mi hermano me mataría a mí.
B
Todos los milagros y leyendas de la Biblia 
sucedieron cuando estábamos todos reunidos. 
En la pendiente silenciosa de Dios
pudimos con dificultad descansar.
El espíritu elemental nos inspiraba en todo, 
teníamos el tiempo permanente.
Mi vida es triste como el errar
de los vagabundos.
C
Mis esperanzas son viudas,
sin posibilidad de volver a casarse.
Nuestro amor viste ropas de huérfano
de asilo.
Las pelotas van del muro
a las manos de los jugadores.
El sol no vuelve.
Ella y yo, a la vista.
D
Toda la noche clamaron tus zapatos
vacíos junto al lecho.
Tu mano derecha se extendió en el sueño,
tu cabello estudió el nocturno
en el desgarrado libro de la brisa.
Los agitados visillos
son los embajadores
de las potencias lejanas.
E
Cuando desabrochas tu vestido
duplico yo mi amor.
Si te cubres con tu redondo sombrerito blanco,
se enardece mi sangre.
En el lugar que tú amas
deben sacarse los muebles del cuarto
y todos los árboles y los montes y los mares
del mundo, ya que es tan estrecho.
F
La luna sujeta de una cadena,
calla afuera.
La luna se ha enredado en el olivar
y no puede soltarse.
La luna de las esperanzas circulares
Rueda entre las nubes.
G
cuando sonríes,
se aburren los pensamientos serios.
De noche, callan los montes a tu lado,
de mañana, te acompaña la arena del mar.
Si tú me tratas bien
huelga toda la industria pesada.
H
Los montes tienen valles
y yo ideas.
Ellas se extienden
hasta la niebla y la pérdida del camino.
Al fondo en el puerto
sobresalen los mástiles.
Detrás de mí comienza Dios
con alambres y escaleras,
con cajones y roldanas
y eternas eternidades.

La primavera nos encontró:
Alrededor todos los montes
son lastre
que pesan nuestro amor.

El pasto erguido lloró
en nuestro oscuro escondite :
Nos encontró la primavera.