DEMASIADO

Demasiados olivos en el valle,
demasiadas piedras en la ladera,
demasiados muertos y tan poca
tierra para cubrirlos.
y yo debo volver a los panoramas dibujados
en los billetes de banco
y al rostro de mi padre en las monedas.

Demasiados días de recordación. y tan pocos
recordables. Mis amigos han olvidado lo estudiado en la niñez,
y en algún lugar oculto yace mi amiga,
y yo siempre ante todos, alimentando los espíritus hambrientos

Demasiado el cansancio, y tan pocos los ojos
para abarcarlo. Demasiados los relojes
y tan corto el tiempo. Demasiados juramentos
sobre la Biblia. Demasiados caminos. Tan pocas
las rutas por donde en verdad marcha el hombre y su destino.
demasiadas esperanzas escapadas de sus dueños,
demasiados soñadores y tan pocos los sueños
cuyo acierto cambie la historia del mundo,
como los sueños del faraón.

Y mi vida se cierra tras de mí y yo afuera, pero
de espíritu feroz y ciego, que siempre
me empuja por la espalda. Domesticado, me siento y salto,
y espero recorrer los caminos,
que deban ser mi propia vida.