EL HOMBRE EN SU VIDA
No es posible que el hombre tenga en su vida tiempo para todo y que tenga un lugar para cada objeto. El Eclesiastés se equivocó en eso. El hombre debe amar y odiar al unísono con los mismos ojos llorar y reír con las mismas manos lanzar piedras y también recogerlas, hacer el amor en la guerra y guerra en el amor. Odiar y perdonar, recordar y olvidar arreglar y desordenar, comer y asimilar lo que la difusa historia hace a lo largo de los años. El hombre no tiene tiempo en su vida, cuando pierde algo lo busca, cuando lo encuentra se olvida, cuando se olvida se enamora y cuando se enamora empieza a olvidar. Su alma tiene experiencia, es muy profesional, pero su cuerpo es siempre de un aficionado. Busca y se equivoca, no aprende y se embrolla borracho, ciego en sus placeres y sufrimiento. El higo morirá en el otoño encorvado, y lleno de sí mismo y dulce, las hojas se secan en el suelo y las ramas desnudas indican hacia el lugar que hay tiempo para todo.