EL HOMBRE EN SU VIDA

No es posible que el hombre tenga
en su vida tiempo para todo
y que tenga un lugar para
cada objeto. El Eclesiastés se equivocó en eso.

El hombre debe amar y odiar al unísono
con los mismos ojos llorar y reír
con las mismas manos lanzar piedras
y también recogerlas,
hacer el amor en la guerra
y guerra en el amor.

Odiar y perdonar, recordar y olvidar
arreglar y desordenar, comer y asimilar
lo que la difusa historia
hace a lo largo de los años.

El hombre no tiene tiempo en su vida,
cuando pierde algo lo busca,
cuando lo encuentra se olvida,
cuando se olvida se enamora
y cuando se enamora empieza a olvidar.

Su alma tiene experiencia,
es muy profesional,
pero su cuerpo es siempre de un aficionado. 
Busca y se equivoca,
no aprende y se embrolla
borracho, ciego en sus placeres y sufrimiento. 

El higo morirá en el otoño
encorvado, y lleno de sí mismo y dulce,
las hojas se secan en el suelo 
y las ramas desnudas indican
hacia el lugar que hay tiempo
para todo.