EL TORO
El toro volvió de su trabajo diario en la arena, después de beber café con los toreros. Les dejó en un pedazo de papel su dirección exacta y el lugar de la capa roja. La espada está clavada en su dura cerviz. ¿y cuándo llega él a casa? Ahora está en cama con sus pesados ojos judaicos. Comprende que también al acero le duele penetrar la carne. En su reencarnación pedirá ser espada, por lo menos le quedará el dolor. ("La puerta está abierta, si no, la llave está debajo del umbral") Conoce de la gracia nocturna y de la gracia verdadera. En la Biblia figura entre los animales puros. Es muy puro, es rumiante y su corazón está partido y dividido como las pezuñas. En su pecho estallan las tormentas, secas y agrias como si brotaran de un colchón reventado.