SOY UN HOMBRE VIVO
Soy un hombre vivo hijo de un padre muerto, padre de un hijo vivo, con muchos planes de florecer y agonizando como las estaciones del año. Escucho la voz un poco enronquecida de esta vida plena. Huelo la fragancia de los aromas que se adelantan a matarme. Y en los días de Pesaj, me siento inclinado, tal vez a morirme, pongo mi reloj sobre la mesa, delante de mí, como recuerdo de tu rostro. Con facilidad se parte la matzá, frágil entre los dedos de mi mano. Con facilidad se abrirá la puerta a la medianoche milagrosa, y mi cabello apasionado se erizará nuevamente ahora.