CUANDO ESTUVISTE...
Cuando estuviste aquí, tu mirada ardiente me abrigaba y nuestros pensamientos de pronto se entrelazaban. Cuando estabas conmigo, entre las cosas diarias, los muros eran miembros de la familia que contaban viejos relatos en la noche, cuando nos servíamos el té. Ahora, los muros no son refugio, se cerraron en su silencio y no verán mi caída. Ahora, los muros son cemento y cal, elemento extraño, materia que no responde como la muerte.