CUANDO ESTUVISTE...

Cuando estuviste aquí,
tu mirada ardiente
me abrigaba
y nuestros pensamientos
de pronto
se entrelazaban.

Cuando estabas conmigo,
entre las cosas diarias,
los muros eran miembros de la familia
que contaban viejos relatos
en la noche,
cuando nos servíamos el té.

Ahora,
los muros no son refugio,
se cerraron en su silencio
y no verán mi caída.

Ahora,
los muros son cemento y cal,
elemento extraño,
materia que no responde
como la muerte.