ENSUEÑO

Paseábamos por una ciudad 
nocturna y festiva,
un esplendor sombrío nos rodeaba
y un público excitado.

Mi corazón era fresco y delicado 
como un árbol plantado en el agua.

Tal vez el despertar no sea la realidad, 
porque cómo podrá comprender 
que el que marchó a mi lado, 
bello y hermoso,
lejos de la luna
se encuentra ante ti,
Señor.