ENSUEÑO
Paseábamos por una ciudad nocturna y festiva, un esplendor sombrío nos rodeaba y un público excitado. Mi corazón era fresco y delicado como un árbol plantado en el agua. Tal vez el despertar no sea la realidad, porque cómo podrá comprender que el que marchó a mi lado, bello y hermoso, lejos de la luna se encuentra ante ti, Señor.