HAY GENTE QUE ROBA EN LA IGLESIA
Los fieles son achoclonados pétalos oscuros
en una rama que no el Metro, Ez, 
ni la sagrada iglesia romana
porque esta nueva iglesia tiene muchos más fieles
y a ella asisten también curiosamente sus infieles:
adolescentes alcohólicos, roqueros, señoras
pobres que tiernamente -por mandato de la usura-
hurgan en sus sebientas e insuficientes carteras
en la fila antes de pagar
o no pagar lo que se oculta bajo el abrigo.
Los muchachos en tanto roban pisco: aperitivo
para un banquete futbolístico sin campeones.
El templo se llama supermercado
y en otros lugares se llama Mall o Centro Comercial
y es -tan lógicamente a veces-
asaltado al por mayor o hurtado en detalle
por algunos infieles fieles mal acostumbrados.