EL COLGADO DEL TAROT
Es la tarde esquiva del corazón
soplo para alejar el halo negro que tienen las cosas
cada cosa descrita en mi mente como posible de
combustión
como posible de arañazo y viruta directa al ojo.
Cuelgo del pie y del árbol que está a punto de ceder
pronto estaré por fin reposando sobre la hierba
sobre las flores secas y las hormigas de la sequía.
Pacerán sobre mí los animales hambrientos
como lo han hecho hasta ahora los hombres.
Y el mundo, que sólo era vertical,
seguirá siéndolo
pues no podrás zafar
de la caída
aunque lo anheles.
Tarde desatendida de mí
creo que ya tengo tu corazón en mis manos
como el molusco de la zona abisal
apegado a la luz que el submarino emite.