ALABADO SEA EL PULENTO

Dios es pulento. Hermanas de la impiedad. Dios es pulento. Y carga cuchilla.
Y cosecha con odio y violencia su siembra. Fuera de sí. Ostenta la hoz y
arranca la fruta a las raíces. Fuera de sí. Siembra la semilla. Y da latigazos
y huascazos a la yegua que arrastra el arado. Por yermos potreros. Para que
germinen las sandías. Para que extraigan su carne y su sabia. Los tiuques
a picotazos de creación. Volver fértil a la tierra. De muérdagos y muévedos.
De bastardos y vástagos. Hasta volver puta a la vida. A su temprana edad.
Volver madre de putas y putas. Y cabrona de vírgenes y ángeles. Hermanas
inmisericordes. Cuando Dios se emborracha, cuando ella se emborracha. La
huacha con vino y aguardiente. Y niñas sin experiencia. Extasiadas con
la carne la sabia de las sandías. Y con las uvas rosadas del placer. Extasiada
pubertad. Delirante pubertad. Lujuria, nombre de niña. Orgasmos infinitos.
Cuando Dios se cura con nuestro semen destilado por las viejas grotescas,
Pintarrajeadas y vulgares. Y virtuosas. Y crudas amantes. Dios agarra la
hoz y se pierde en los potreros. Montado en el diablo y seguido por su jaurías
de perros y perras carniceras y lívidas. A cosechas su siembra y a arrancar
de raíz a la mata seca y la sandía seca que no nacieron en la lujuria y que
no se convirtieron a la lujuria y a los orgasmos infinitos. Las viejas vulgares
y virtuosas lloran y a las niñas sin experiencia gritan al ver a Dios fuera de sí
cosechar la mala siembra.