Acerca de la postal
Las postales urbanas
no tienen verbos
postergan los mortales
(poco importa la noche).
Son la retina implacable
de la memoria.
Las postales (del alma)
no advierten 
qué imagen 
persiste más. 


La derrota 
puede captar allí
este sesgo de insania
ese gesto inasible
de pavo real mudo.

Inexplicablemente.
Duele cada eslabón (de calles)
y hay tanta cicatriz (caminada)
en la fruición
y tan pocos cenizales
en su brillo.