Acerca de la postalLas postales urbanas no tienen verbos postergan los mortales (poco importa la noche). Son la retina implacable de la memoria. Las postales (del alma) no advierten qué imagen persiste más. La derrota puede captar allí este sesgo de insania ese gesto inasible de pavo real mudo. Inexplicablemente. Duele cada eslabón (de calles) y hay tanta cicatriz (caminada) en la fruición y tan pocos cenizales en su brillo.