Todo rastro de sal
fue barrido por el agua,
así nació el sol
en medio de un invierno
que prometía
ser oscuro.
La lluvia
se volvió nube
y ya no fue
sino día
cuando sólo
había quedado
noche.
Entonces,
de un grupo de hojas,
voló un pájaro
y solamente
hubo luz.
Una estrella se entibió
en su luz.
Un coro de átomos
entonó la misma,
única,
nota
de sus canciones.
Les crecieron brazos,
fueron niños, hombres, mujeres
recordando vidas
que estaban seguros
de haber vivido,
y fueron, otra vez,
al fin
uno
girando en luces solas.