Seducción Rosario abre su escote: lo recibe una cantera donde los parroquianos pulen diamantes en las cervezas. Esta ciudad no es fácil: las memorias aparecen en los pocillos mal lavados, en los cabellos de un río.
Seducción
Rosario abre su escote: lo recibe una cantera donde los parroquianos pulen diamantes en las cervezas. Esta ciudad no es fácil: las memorias aparecen en los pocillos mal lavados, en los cabellos de un río.