A Chiquito Gómez in memoriam
Tiembla, tiembla,
traspone  escotillas,
la tierra,
 la sombra,
la siembra,
la diafanidad.
Transmigra el
 traslúcido semblante,
                                                  acicala el menosprecio,
el desaliento
del necrológico destierro.
Enciende
la llama que restringe lo limitáneo.
Porque                                     el impetuoso espíritu
recrudece
 inusitado y saciado
El impostor  abruma,
extemporáneo,
fuera de sí .
 llevándose 
las voces
que supieron callar a tiempo
lejos y cerca
del mar infinito.