La hora dorada de Mayo
Esta es la hora dorada de Mayo,
cuando la estación tiene
la apostura
de un hombre joven
en el dominio de su fuerza;
esta es la hora 
de la rama desnuda 
y del jardín
al inicio del sueño.
Quietos en lo radiante
mi padre y yo también
parecemos más jóvenes;
me vuelco sobre él
como una adoradora:
aquí está su mano
que es la prueba 
de su vigor
- desde esas gruesas venas
a las mías,
verdes bajo la piel,
se sigue un rastro 
como se llega
desde la raíz nudosa
hasta la nervadura
más fina de la hoja -,
conversamos
distraídos y pendientes
el uno del otro
- ahora yo soy su escudo,
débil y fuerte,
liviano y sólido,
visible e impalpable -.
Esta es la hora dorada de Mayo,
preparación del gran misterio
- un olor a madera
que vuela hacia nosotros
y toca el Angelus
como un voz secreta.