DesveloEn delegación miro ese ataúd virgen de pestañas encerrado entre camisas iguales por primera vez para otras tantas. Ahora desde aquí observo un pie de pelos torcidos tus oídos me quitaron la noche y mi conversación con el piso trasmuta ojos cementados. En éste verso el miedo se hace incontenible y reaparece un sueño con el gorrión que lo sabía hace dos tiempos. Duermo la puerta y sus olores resucitan memorias que dejan de ser tractores de papel deshojando cuadernos.-