Fiebre
De sus manos
fuego circular, danza inexperta.
Como espectador escénico
observo el crujir de sus dedos
abrazando el humo en figuras
aún más engrifado que aquella vez.

Fuego en cruz ahora
entre interpretaciones distintas
entre mentiras
entre besos perdidos 
ya no como aquella vez, donde todo era nuevo
era cierto y causaba cosquilleo gástrico.
Ya no,

no basta un simple vaso de cerveza
la cuenta se agota en burbujas
y tu lienzo se trasluce
porque aprendiste que bajo tus pechos
una risa irónica mordisquea tu vientre
mientras el llanto refresca la baba hedionda
que dejan tus silencios.

De sus manos
fuego esférico
suspendido en ese segundo
en ese momento que caíste de rodillas
encendiendo 
como la mirada al ojo
que no fabula más 
más que un fósforo durmiendo en tu bolsillo.-