KANEKO TOTA

Hijo de médico y poeta

Amanece
y desaparece una gaviota
que se lanza en picada al océano.
 
Pegada
al lomo del lobo.
¡La luciérnaga!
 
Respirar
es aspirar la voces claras
de las cigarras en la noche.
 
En los dibujos de los niños
un sol radiante.
Al exterior la nieve en borrasca
 
En el valle
las carpas se estorban
y la noche festeja.
 
Llega primero
la punta de la locomotora a vapor
y luego el conductor transpirado.
 
Veinte televisores.
En la línea de partida
sólo hay negros.
 
Los empleados de los bancos
Espejean por la mañana
Como calamares
 
Es mi lago interior.
En la sombra merodea
un tigre negro.