MORIKAWA KYOROKU
(1656-1715)

Hijo de samurai, a los treinta años perdió gran
parte de los suyos.

La vestimenta del muerto
Ventilan en verano
En la cuerda (*)

(*) Irrumpe la muerte en medio de una de las actividades de la vida... Airear la vestimenta. Las separan de otras para la sepultura. En este haiku, luego de la estación lluviosa.

La primera cosa
Que toca la tempestad
El espantapájaros

Viento frío
Sobre los arrozales en otoño
Nubes negras

Dormí en la pieza
de un daimyo
y también hacía frío.(*)

(*) El pueblo debía esperar que pasara el “daimyo” e inclinarse. Kyoroku, en este haiku, ¿nos invita a sentir un paisaje interior?. A reflexionar.

Cerca de la vela
Una peonía
En silencio
 
A las barandas
se estira la sombra
de los crisantemos.
 
Entre las papas
Al centro de la cacerola
El claro de luna (*)

(*) Muy luego en el tiempo, Ryokan (1758-1831), recreará el alimento, la naturaleza y la belleza en su célebre haiku: “Viento azul / En mi caldo claro / Peonías blancas”.

Un fuego que muere
golpea a la puerta
en medio de la noche.
 
Yo recito Sutras.
Las prostitutas
se desmayan.