OZAKI HOSAI
(1885-1926)
Trabajó como budista laico en diferentes
templos de Japón.
El ruido de las tijeras del jardinero. Yo me levanto tarde Silbando sin parar Esta mañana Mientras el bosque azulaba Una jornada sin una palabra. La sombra de una mariposa Tan solo Que muevo mi sombra Para mirar Incluso Tosiendo Siempre solo ¡Dos senos magníficos y un mosquito! En la punta de una hierba Ante el infinito del cielo Una hormiga A mi espalda pasa un tren. Yo arranco la mala hierba sin levantar la cabeza ¿Denigrar alguien? Me lavo el espíritu descascarando arvejas (*) El Buda me da un poco de tiempo. Yo lavo mi vestimenta (*)(*) Según la práctica budista, las actividades simples (lavar la ropa, cocinar, remendar), son también caminos que llegan a la meditación y purificación del alma.
En la gran noche de diciembre Una cama fría Es todo lo que tengo El caballo se espanta sobre el tapiz de escarcha blanca Por todas partes la muerte y sin embargo el agua corre por la noche Al fondo de la neblina el ruido del agua y voy a su encuentro