UEJIMA ONITSURA
(1661-1738)

A la entrada del jardín
florece el blanco
de una camelia (*)

(*) La camelia es una de las flores con que se saluda los muertos.

Observan al horizonte
Con el orificio de la campanilla al cielo
Esas flores de primavera

Aquí agua
y allá agua.
Las aguas primaverales.
 
Oh que verdes son
las ramas del sauce 
en las aguas que pasan.
 
Una trucha salta
y las nubes se agitan
en el cause del torrente.
 
Cuando los cerezos florecen
las aves tienen dos patas
y los caballos cuatro.
 
Este otoño
no tengo niños en mis rodillas
para contemplar la luna.
 
El cerezo perdió sus flores
y  vuelve la calma
en el Templo Enjoji
 
En la Gran Mañana (*)
un viento del fondo de las edades
sopla a través de los pinos

(*) El primer amanecer del año.

La campana lejana
¡Cómo oscila su pasar
por la neblina primaveral!
 
Esqueletos
Vestidos de seda
Contemplamos las flores
 
Esa montaña lejana.
Adonde el calor del día
Se fue
 
La brisa fresca
llena el cielo vacío 
del rumor de los pinos.
 
No hay lugar
donde botar las aguas servidas
y el ruido de los insectos.
 
Este día de invierno
hace calor al sol.
Pero frío.

El viento de otoño
sopla tristemente
mi rostro.

Bajo un sol primaveral
los gorriones en el jardín
toman baños de arena.
 
A la primavera
las ranas croan
y en verano gritan.
 
La alondra se estira
y se deja caer.
Si verde es la cebada