Canción
No cantes, no cantes a los rojos pimpollos o a las alas de las libélulas, a las murmurantes brisas o al perfume de una cabellera de mujer. Todas las cosas débiles, delicadas, las cosas falsas, mentidas, las cosas lánguidas, omítelas. Rechaza toda elegancia y canta lo que es totalmente verdadero, y colma el vientre, inunda el pecho en el momento de la desesperación, canciones que cuando golpean repercuten, canciones que extraen valor del pozo de la vergüenza. ¡Esas canciones cantan en un potente ritmo de gargantas hinchadas! ¡Esas canciones martillean en el corazón de cuantos pasan a tu lado!