Pensamientos
El sueño vuelve siempre a la solitaria aldea de la montaña. En los cardales se levanta el viento, y al mediodía se calma el ininterrumpido canto de la cigarra en el camino que atraviesa el bosque. El sol brilla en el cielo azul, el volcán duerme. ...Y yo, aunque sé que nadie me escucha, sigo hablando de las islas, montes, olas, rayos de 501 y de luna que he visto. El sueño no va más allá de ese punto. ¡Si tan sólo pudiera olvidarlo todo, completamente! Cuando pueda olvidar hasta el acto de olvidar mi sueño se helará en recuerdos de invierno, y abrirá una puerta en la soledad para viajar por una ruta iluminada con fragmentos de estrellas.