Interior

Llevó el universo a su cuarto
y cerró la puerta;
alrededor de su pared rotaban planetas.
a lo largo del piso se elevaban estrellas
y caían con la grave, lenta respiración de las
              tinieblas;
nadaban cometas como los dientes de tiburones
              que nadan,
vigas de encina tenían orejas monstruosas,
y el ladrido del chacal.

Pájaros marinos llegaban desde lejanas
islas; rabihorcados, golondrinas de mar.
alisaban en la baja, giratoria luz,
sus plumas brillantes como el mar, giraban,
gritaban, se lanzaban
a los agitados cardúmenes
en la larga noche.

Pasado y futuro, dos flacas panteras
negras como el carbón,
recorrían los límites de su cerebro,
la veta preciosa de su vida;
y podía ver
que ante él se abrían con calma
sobre un coche de bancos rosados esperando
              bajo la lluvia.