Interior
Llevó el universo a su cuarto y cerró la puerta; alrededor de su pared rotaban planetas. a lo largo del piso se elevaban estrellas y caían con la grave, lenta respiración de las tinieblas; nadaban cometas como los dientes de tiburones que nadan, vigas de encina tenían orejas monstruosas, y el ladrido del chacal. Pájaros marinos llegaban desde lejanas islas; rabihorcados, golondrinas de mar. alisaban en la baja, giratoria luz, sus plumas brillantes como el mar, giraban, gritaban, se lanzaban a los agitados cardúmenes en la larga noche. Pasado y futuro, dos flacas panteras negras como el carbón, recorrían los límites de su cerebro, la veta preciosa de su vida; y podía ver que ante él se abrían con calma sobre un coche de bancos rosados esperando bajo la lluvia.