La ciénaga

Contiendas y nenúfares
     se aquietan en las pesadas aguas;
una treintena de ranas
     saltan a cada paso que das;
el vientre de un pez resplandece
     confundido entre los podridos troncos.

Allá cerca de las rocas grisáceas
     ratas almizcleras se sumergen y giran.
Saliendo de su contorno de limo
     una negra babosa de agua se arrastra
invertida sobre la superficie
     hacia aquel alimento que ha de elegir.

Tú alzas los ojos; mientras caminas
     el sol se estremece y cae preso
en el cerco de cañas de los árboles,
     entre sus tallos muertos.
¿Hurgas en el barro, viejo corazón,
     qué estás haciendo aquí?