Colegiales

Aquí se encuentran todos los cautiverios;
celdas que son como las de verdad,
pero diferentes de los prisioneros tal cual los
              conocemos,
que se sienten ultrajados o languidecen o se resignan
              sutilmente
o sólo anhelan irse.

Pues disienten tan poco, casi contentos
de representar la pantomima del perro: una lamida
              y una carrera;
los barrotes del amor son tan fuertes, sus
              conspiraciones
frágiles como juramentos de borrachos.

Por cierto que su esquivez es difícil de vigilar:
los condenados ven sólo los falaces ángeles de una
              visión;
tan poco esfuerzo se esconde detrás de sus sonrisas,
y la bestia de la vocación tiene miedo.

Pero observadlos, oh, contraponed a nuestra estatura
           y edad
la casi neutra, la levemente desmañada perfección;
porque el sexo está allí, el cordón roto del zapato
           está roto,
el sueño del profesor no es verdadero.

Sin embargo, la tiranía es bien fácil.
¿Es la indecorosa palabra
garabateada en la fuente toda la rebelión?
¿Son las tormentas de lágrimas derramadas en un
              rincón
las semillas de la nueva vida?