Una noche En cada cuarto, en cada jarrón, enciende una brillante luz; arregla amapolas y rosas. Esto no es consolar sino castigar; porque aquí, una mujer olvidada de alabar y de responder, de pronto deseó llorar por una nimiedad.
Una noche
En cada cuarto, en cada jarrón, enciende una brillante luz; arregla amapolas y rosas. Esto no es consolar sino castigar; porque aquí, una mujer olvidada de alabar y de responder, de pronto deseó llorar por una nimiedad.