AUTORRETRATOMe miro en el espejo. Una mujer avanza desnuda sin heridas aparentes. Es una hembra espléndida en épocas de celo tal vez. Pero ya muerta. En carne y sombra altiva despoja sus silencios. En silencio un idioma de albatros la sustenta. Se yergue luego intacta con dignidad de hiedra. Y asomada a sus muros de lumbre y soledades espera.