LA JAULAQuien soy sola de mí para violarme con verdades ajenas si aún las propias no han sido deslindadas. Quien se interna en la palma de mis manos luego de cercenarlas. Quien me vacía huye y no regresa sin despojarme de la amarra. Quien seduce mi cólera penitencia incendiada. Me atrevo a liberar en mis arterias los ángeles salvajes que fueron propiedad natal del alba. Enclaustrada en una libertad que me condena a su sed cavernaria abruman las respuestas. Entreabro la jaula.