LOS  CHICOS  DE  LA  CALLE
Oh, niños asesinos, oh salvajes antorchas.
Cortázar
Ragazzi di vita
los llamó Pasolini
con su piedad adversa
 desollada.

Y nos los deja así
sin otra identidad que la mugre
y la llaga.

Debajo
del abrigo de su costra de escaras
—cristos breves—
los chicos de la calle
no saben todavía que su sombra atrapada
crece
para la  historia de la infamia.*

El dolor
nunca es niño.
Y en ellos ni siquiera es dolor.

Es una humillación
de la esperanza.
* Borges