LOS  DIOSES CALLAN  TODAVÍA
Prefiero
ser un número en la noche
y no una estrella entre mis huesos.

Celebro
haberme nombrado
antes de que mi nombre pronunciara
silencios.

Tengo la certeza
-un resplandor     una herida-
de ser lo que aún ignoro
y ya sabe mi muerte. 

Vivo el temor
de que la soledad no esté desnuda
y exista el tiempo más allá de la hierba.

Los dioses callan
todavía.