M A R Í AMaría sobrevive en el fondo del estanque. Ha muerto tantas veces que no puede volver a morir. Sólo ha de nacer y nacer. Desnacerse. María no lo sabe pero nunca se atreve a nombrar el adiós. La luz de antiguas aguas enterradas enardece los muslos de María y hasta la superficie asciende su temblor.