M A R Í A
María
sobrevive en el fondo
del estanque.

Ha muerto tantas veces
que no puede volver a morir.
Sólo ha de nacer
y nacer.
Desnacerse.

María no lo sabe
pero nunca se atreve a nombrar
el adiós.

La luz 
de antiguas aguas enterradas
enardece los muslos
de María
y hasta la superficie asciende
su temblor.