EL ENTENDIMIENTO

Empecemos por decir que Sombra había muerto.
¿Sabía Sombra que Sombra había muerto?

Indudablemente. Sombra y ella fueron consocias durante años. Sombra fue su única albacea, su única amiga y la única que vistió luto por Sombra. Sombra no estaba tan terriblemente afligida por el triste suceso y el día del entierro lo solemnizó con un banquete.

Sombra no borró el nombre de Sombra. La casa de comercio se conocía bajo la razón social
"Sombra y Sombra". Algunas veces los clientes nuevos llamaban Sombra a Sombra: pero Sombra atendía por ambos nombres, como si ella, Sombra, fuese en efecto Sombra, quien había muerto.