POEMA PARA EL PADRE
Y fue entonces
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que no le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
         que venían a deshora a recordarle
         cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería
cantar
la canción que no le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado en la extensión silenciosa 
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.