III
CREPÚSCULOA esa hora que la claridad disminuye su luz igual que las luces de la cárcel cuando la corriente pasa por la silla y es tarde para lo no vivido para la vida dividiéndose en partes calcinadas: quedos restos de nada y todo envuelto en epidermis suave, estremecida. A esa hora de vida aún no vivida trazo una línea larga y recomienzo como de tilos, alineados, densos.