I

ALBA

A Francisco Madariaga, en memoria
Esa corteza blanca, lisa y hendida, buena
-aunque sea inflexible-. Esos tallos prudentes,
esas ramas serenas porque tienen espinas y
no han herido a nadie con intención, arteras. Hoy
son como mis manos que parecen vacías.
Un pequeño poema traducido del persa.